El fin de semana largo de Octubre estuvimos de paseo por Mendoza con mi marido. Fue mi primera vez en Mendoza. Llegamos el viernes por la noche y al dia siguiente (sábado) fuimos a almorzar a una Bodega situada en Tupungato.

Para mi sorpresa antes de comenzar este viaje, me comentaron varias personas que lo más recomendable era reservar con anticipación si queriamos ir a visitar las bodegas ya que acostumbran manejarse únicamente con reserva.

Usualmente acostumbro planificar cuidadosamente cada uno de nuestros viajes, pero éste en particular era uno bien de relax, y la verdad es que no me habia ocupado ni de investigar ni de planificar con anticipación adonde iríamos.

El dia Jueves comencé entonces a enviar algunos emails a algunas Bodegas de Mendoza para solicitar reserva, no solo para conocer las mismas sino también para poder almorzar ya que nos ibamos a estar hospedando en un hotel de Tupungato bastante alejado de la civilización (del cuál ya hablaré en otro post). Dicho esto quería asegurarme que ibamos a tener almuerzos garantizados.

Fue asi que googleando por bodegas en donde almorzar por la zona me topé con Rincón Atamisque, el restaurante de la Bodega en Tupungato del mismo nombre.

Reservé nuestra mesa via email, y el mismo dia en que teníamos la reserva (a eso de las 12hs) me llamaron al celular para confirmar que ibamos.

Llegamos a eso de las 13:00hs y por suerte habia tan solo 2 mesas ocupadas, con lo cual tuvimos la oportunidad de por elegir donde sentarnos. Optamos por una mesa al aire libre, y como el sol estaba pegando fuerte, la elegimos al refugio de la sombra de una glorieta y varios árboles. El dia estaba realmente maravilloso.

Al sentarnos nos explicaron que era un menú fijo con entrada, plato principal y postre e incluía 2 copas de vino, 1 de espumante y agua. El mismo tenía un costo de AR$550 pesos por persona y solo se podía abonar en efectivo (dato que ya me habían informado cuando me llamaron para confirmar la reserva).

La entrada y el postre era en modalidad degustación y el plato principal era a elección y el menú ya venía maridado por la bodega / restaurante.

Asi era el plato degustación de la entrada, que vino maridado con un vino Serbal Viognier de la bodega que estaba excelente. Lo que mejor estuvo de la entrada fue el ceviche.

El plato principal que yo elegí fue la trucha a la masa que venía rellena con vegetales, mientras que mi marido eligió los sorrentinos que venían con crema. Ambos platos maridados con una copa de vino Tinto Serbal Malbec. Los sorrentinos estaban por lejos mucho mejor que la Trucha a la masa.

Para finalizar cerramos con la degustación de postres que vino con café y en donde lo que más me gustó fue el cheesecake. El mismo estaba maridado con una copa de espumante.

Cuando nos estabámos yendo aproveché para sacar algunas fotos a la decoración del interior del lugar que era muy original y además estaban exhibidos todos los vinos que produce la Bodega.

La verdad es que en lineas generales nos pareció un excelente lugar para almorzar y degustar algunos vinos de la bodega a un excelente precio. Luego tuvimos la oportunidad de almorzar en otras 2 bodegas en los días posteriores y comparando nos pareció que en Atamisque se come de manera espectacular.

Si quieren más info aqui les dejo el sitio web del lugar para que puedan verlo y buscar la información de contacto para reservar.

XOXO,

Emilia